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Obediencia: Entrenamiento

domingo, 1 de enero de 2012


Cuando el adulto da una orden y ve que el niño lo obedece, elógielo inmediatamente.

Elija dos órdenes a las que el niño no responda sistemáticamente o sea que a veces los cumple y otras veces no. Concéntrese en elogiarlo y prestarle atención cada vez que comience a responder a ellas.

Ej: Junto los juguetes (a veces lo hace) Cuando lo comienza a realizar le dice; que bien que juntas los juguetes (elogio).

Cómo entrenar en obediencia.

A- Escoja el momento oportuno.

B- Pídale algún pequeño favor ``dame la sal´´

C- Siempre de órdenes simples, breves y fáciles de realizar.

D- Obedece, usted lo elogia, con gestos o palabras.

E- Si las órdenes son adecuadas el niño las realiza.

Si el niño no responde al adulto deberá estudiar si la orden fue entendida por el niño y si era el momento adecuado para darla.

Al dar una orden o castigo asegurarse de:

1- Poder cumplirlo.

2- No muestre el pedido como una pregunta o favor. Sea imperativo.

Si= Dame la sal. No= Por favor, ¿Podrías darme la sal querido?

3- Una instrucción por vez: Dame la sal (SI) Dame la sal, el cuchillo y sécate la boca (No).

4- Si la tarea es compleja separe en pasos sencillos. No= Lávate los dientes, ponte el pijama, andá a la cama. Si= Una vez que se lavó los dientes le dice ponte el pijama. Luego de hacerlo le pide que vaya a la cama.

5 - Asegúrese que el niño lo mire a los ojos.

Tiempo especial. Tiempo de juego


Seleccione un momento de cada día para jugar con su hijo. Puede ser 10 o 20 minutos solo con el niño. La actividad no contempla la televisión sino un juego que el niño proponga. El adulto no corrige, no controla, no gana, no critica, no cuestiona.

La idea es que sea un espacio de disfrute mutuo. Al desarrollarse el juego, el adulto pone en palabras lo que el niño hace ``ahora el caballito´´. Caballito en la mesa.

Elógielo, apruebe sus acciones.

¿Qué sucede si comienza a portarse mal?

Ignórelo y siga con el juego. Si esto no se puede sostener entonces dígale que el tiempo de juego terminó y se retira. Hágalo todos los días hasta que logre poder disfrutar entre usted y su niño de la actividad de jugar.

Abrazarlo, besarlo, darle palmaditas, caricias, sonreírle son gestos de aprobación.

Inmediatamente que el niño realiza una conducta deseable se lo refuerza con palabras como:

¡Qué bueno quedo!

¡Gracias por tirar el papel en la basura!

¡Qué bien que hiciste esto!

Como te portaste bien, vamos a lo de la abuela.

Me encanta cuando juntas los juguetes.

Decirle: ``Te portaste bien´´ o ``te portaste mal´´ no le explica al niño lo que hizo bien o mal.

Ej: ¡Qué bien te sentaste! – Me gusta mucho que me mires –Me encanta que pintes los dibujos – (Explican puntualmente lo que el niño hace bien)

Recuerden: Evitar el enojo, la crítica por faltas menores que no alteran la normal convivencia.