Desde BIBLIOTECA qué se observa y cómo actuar
Cuántas veces decimos o escuchamos decir… “No leen….no les gusta….no les interesa nada, menos la lectura…es inteligente pero no le gusta leer… no lee porque no quiere pero puede…”…
Desde mi ámbito observo que muchas veces se bifurca el camino que el docente y el alumno deberían recorrer juntos compartiendo experiencias. Responsabilidades… de ambos. Cada actuante desde su propio lugar es responsable de sus inquietudes, acciones y saberes.
Pero, claro, como adultos y docentes tenemos el desafío de encausar, o intentar hacerlo, el andar de ese adolescente que no encuentra el camino hacia la lectura.
Digo a la lectura y no aprendizaje, porque la lectura estará siempre presente en cada accionar de ese alumno, siga estudiando o no.
Este espacio no es para volver a plantearnos una y mil veces la problemática social y económica de docentes y alumnos que están involucrados en el proceso educativo.
Solamente quiero compartir algunas observaciones y orientaciones que considero oportunas a esta situación.
Primeramente, si el adolescente no habla o lo realiza con dificultad, poco podrá comunicar. Una cosa es que hable a través de sus códigos propios y otra es la imposibilidad de emitir un mensaje entendible.
La expresión oral y escrita van de la mano con la lectura.
Desde mi ámbito, aliento al adolescente a expresarse y armar el mensaje oral para que sea inteligible. No acepto seudopalabras, señas, sinónimos inapropiados... Intento descifrar lo que solicita y lo ayudo a armar y expresar correctamente su pedido. Observo en la mayoría de ellos vergüenza por no saber…Sé que muchos docentes se reirán al leer esto y expresarán… “No sienten vergüenza de nada...” Tienen razón, muchos aparentan no sentir vergüenza como mecanismo de defensa a su no saber. Pero convengamos que su esencia misma y la edad, les demanda mostrarse como los sabedores del grupo.
El adolescente es uno, en el grupo áulico y otro frente a otra persona, como puedo ser el bibliotecario.
Utilizan distintos recursos, que si bien hacen a la expresión en general, evitan la expresión oral y escrita que es la que debemos reforzar.
Últimamente, traen el libro, y piden uno igual a ese. Realmente, que creativos. Yo les explico que a mi jamás se me ocurriría ir a comprar una película en DVD mostrando una y pidiendo una igual???!!!
Cualquier forma para escapar al lenguaje hablado.
Traen anotados en un papel, mal anotados, los datos para solicitar un libro…cuando no, lo traen anotado en la mano!!!!
Muchas veces es útil y necesario encuadrar el pedido que realiza el alumno dentro de un tema más general para poder orientar la búsqueda del material…y descubro que no saben ni de que materia se trata.
Un objetivo del servicio es el de orientar al alumno como usuario de una biblioteca. Esto implica desde correctos modales, hasta una correcta expresión oral y también saber leer…
Muchas veces vuelven con el material y nos dicen:… “Este libro no tiene nada…” Juntos buscamos en ese mismo libro y encontramos lo que necesitaban…no supo buscar ni leer el índice o contenido.
Puedo asegurarles que ocurre una sola vez, porque siente vergüenza ante esa situación. A veces se descalifica otras se justifica, pero no vuelve a ocurrir. La próxima vez, leerá mejor.
El accionar del bibliotecario va más allá, de ser un simple, entrega libros. Una de sus tantas tareas y para mí la más formadora es la de, junto con los docentes, fortalecer estos aspectos que hacen a la formación integral del adolescente.
LILIANA VILANOVA




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